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La aventura de escalar “dos veces” los 14 ochomiles

A Juanito Oiarzabal se le conoce por ser un hombre con mucho coraje, como ha demostrado en multitud de ocasiones. Su genio (no siempre sosegado, ni tranquilo) le ha llevado a superarse a sí mismo y a superar a cualquier hombre que haya existido jamás. Parece fácil de decir, pero nadie en la historia ha estado tan cerca como él de conseguir escalar por dos veces los catorce ochomiles, las montañas más altas del planeta.

A Juanito le ha apasionado el alpinismo desde que era un crío. La vocación se la transmitió su padre, quien le enseñó a respetar la montaña y a quererla. En 1985 alcanzó su primer gran reto, la cima del Cho Oyu (8201 metros). Por entonces solo un par de aventureros tenían en mente tocar el techo del mundo catorce veces. Juanito se dio cuenta de que era un meta posible para él en 1995. Cuatro años más tarde completaba su palmarés. Había alcanzado la cima del Annapurna (8091 metros), previo paso por el Everest (8848 metros). Entraba así en los libros de historia como el sexto hombre en conseguir escalar las catorce montañas que sostienen el techo del mundo.

Pero, ¿qué ocurre cuando se llega al final del camino? Pues Juanito fue en contra de la que recitaba Machado: “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.” El nuevo proyecto de Oiarzabal es escalar de nuevo las catorce montañas, convirtiéndose en el único hombre con “28 ochomiles”. Atrás quedaron las penas (y los dedos de los pies amputados) y por delante aún cuatro cimas: Dhaulagiri, Nanga Parbat, Broad Peak y Shisha Pangma.

10 Nov 2016